Mathilde y Benjamin Pomarez no son hoteleros comunes. Son dos perfiles únicos y complementarios, impulsados por la misma necesidad: crear experiencias significativas.
Cuando quienes contemplan por primera vez el Domaine de Beaucens ven más allá de sus muros y techos, perciben su potencial. Un lugar con historia, que ha acogido a muchos, que guarda recuerdos. Y, sobre todo, un lugar que aún tiene mucho que ofrecer.
"No queríamos crear un hotel más. Queríamos crear un lugar que dejara huella."
Esta convicción guía cada decisión, cada elección de materiales, cada servicio personalizado. Domaine de Beaucens es su proyecto de vida, y eso se refleja en cada detalle.